En Benicarlo podemos visitar la exposición MEXICO FOTOGRAFIADO POR LUIS BUÑUEL fruto de la colaboración de Filmoteca Española Y el Centro Buñuel

Desde el sábado 4 de noviembre a las 18:30 hasta el 30 de noviembre
Lugar: Museo de la Ciudad de Benicarlo, Centro Cultural, Convento de San Francisco
Horario: de martes a viernes de 9:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas
Sábados: de 10:00 a 13:00 horas
Domingos de 10:30 a 13:30 Horas
Entrada libre

Colabora Centro Buñuel Calanda, Centro Aragonés de Benicarlo y Ayuntamiento de Benicarlo

México fotografiado por Luis Buñuel Luis Buñuel
Entre los fondos de la Filmoteca Española se conserva una colección de fotografías realizadas por él para la localización de los exteriores de sus películas mexicanas y hemos querido divulgar este material que ilustra la labor previa a la realización de sus films, y que además nos muestra otra cara de Buñuel.
Buñuel llegó a México en 1946, casi por casualidad, después de haber pasado por una serie de tribulaciones, este país lo acogió y le ofreció trabajo, lo que le permitió realizar el cine que todos conocemos. Allí se instaló y residió hasta su muerte, en 1983. Entre 1947 y 1965 filmó en México veinte películas. De estas veinte, se han encontrado, en los fondos mencionados, fotografías de localización de doce de ellas. La colección mencionada, de la que se ha partido para realizar esta exposición, consta de cerca de mil fotografías que forman parte del legado Buñuel, y fue adquirida a sus herederos por el Ministerio de Cultura y asignada a la Filmoteca Española. Cuando llegaron estaban dentro de una caja de cartón, clasificadas en setenta y tres grupos, cada uno dentro de un sobre. Los formatos y papeles son muy diversos, lo cual es comprensible si tenemos en cuenta que entre la primera película que se ha encontrado fotografías, Los olvidados (1950), y la última, Simón del desierto (1965) transcurrieron quince años. A pesar de que no se trata de de fotografías artísticas, se puede afirmar que tienen suficiente calidad para que en sí mismas constituyan un elemento estético digno de admirarse, y que su exhibición sea realmente atractiva. No obstante, su mayor valor no es éste, sino el de aportarnos claves para conocer mejor la obra de Luis Buñuel y hacernos descubrir aspectos poco conocidos de su trabajo. Pueden servir de ayuda a la hora de investigar la forma en que realizaba su trabajo, cómo lo preparaba, qué lugares le interesaban, cuál era su mirada, etc. Estas fotografías no han tenido nunca entidad en sí mismas; forman parte de un todo, son simplemente un elemento más de las tareas previas necesarias para la realización de una película, como puede ser la escritura del guión o la selección de actores, factores que, aunque no sean patentes en el resultado final, sí que forman parte de éste y contribuyen a la calidad general del cine de Buñuel. Encontramos muchos Méxicos en las fotografías tomadas por Buñuel, tantos Méxicos como los que podemos contemplar en sus películas, desde las selvas tropicales o los manglares de Acapulco (hoy convertidos en gran parte en hoteles y urbanizaciones) hasta las zonas urbanas, como las calles o la Universidad de México D. F. Desde las mansiones burguesas como la de El ángel exterminador (1962) y las ricas haciendas como la de Abismos de Pasión (1953) hasta los humildes jacales (chabolas) de Los olvidados; desde los barrios ricos de Él (1953) hasta los pueblos humildes de Nazarín (1958). Otra cosa destacable es que muchas películas están rodadas en los mismos lugares, por lo que una misma fotografía se podía identificar perfectamente con escenas de dos o más películas diferentes. En ocasiones, esta coincidencia es patente, como ocurre con el palmeral de Los ambiciosos (1959), que es el mismo que el de El río y la muerte (1954). Así, las imágenes que vemos en ambas películas son prácticamente iguales (las dos están rodadas en Acapulco). Otras veces esta coincidencia no es tan obvia en la imagen, aunque el lugar sea el mismo. Se puede subrayar que, en no pocas ocasiones, el encuadre de la fotografía de localización coincide milimétricamente con el que utilizó posteriormente en la película, lo que demuestra que, desde antes del rodaje, tenía muy clara la estética que buscaba y cómo lograr plasmarla en un film. Contrariamente a la imagen de rodaje descuidado que tenemos de Buñuel, el director preparaba meticulosamente sus películas: su cine es preciso, no utilizaba material de más ni tiempo extra, y el montaje se limitaba prácticamente a unir el material rodado, puesto que había muy poco para elegir. De esta misma forma, las fotografías muestran la minuciosidad con la que hacía sus localizaciones. Para completar la exposición se han incluido unas pocas fotografías, también tomadas por Buñuel en México y también relacionadas con su labor como director, pero que no corresponden a ninguna película: hay algunas del hotel-balneario de San José de Purúa, donde Buñuel se refugiaba para escribir los guiones, y otras del Hotel Las Hamacas, donde se hospedaba el equipo de rodaje en Acapulco.
Elena Cervera, catálogo de la exposición México fotografiado por Luis Buñuel